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Tratamientos del mieloma

 

El tratamiento del mieloma siempre depende de su evolución y del grado de afectación del organismo.

 

Hasta hace unos años, los sistemas de tratamiento más comunes para el mie­loma eran los diferentes tipos de quimioterapia, los esteroides, las terapias a altas dosis y el trasplante de células madre. Sin embargo, desde hace relati­vamente poco tiempo, se han introducido nuevos tratamientos en el arsenal de los medicamentos disponibles: Talidomida, VELCADE® (bortezomib) y REVLIMID® (lenalidomida, que es un análogo de la talidomida) y que estará disponible próximamente.

 

Hay también una serie de tratamientos de soporte que ayudan a tratar los sín­tomas y las complicaciones que el mieloma puede causar. Estos tratamientos de apoyo incluyen un grupo de fármacos llamados bifosfonatos que se usan para combatir enfermedades y dolores óseos y, también, la eritropoyetina indicada para la anemia.

 

No obstante, antes de embarcarse en un tratamiento determinado, tanto el paciente como el equipo médico deberán tomar decisiones importantes en cuanto al mejor tratamiento o el más adecuado al paciente y los tiempos de aplicación.

 

Las próximas secciones se centrarán en algunos puntos importantes de la toma de decisiones en cuanto al tratamiento y proporcionan una visión ge­neral de los tratamientos disponibles tanto para tratar el mieloma como para tratar sus síntomas y complicaciones.

 

Toma de decisiones

 

Elegir el mejor tratamiento para un mieloma no es sencillo ya que no existe ninguno tratamiento que haya sido identificado como el mejor y, además, los pacientes de mieloma son muy diferentes entre sí. Las ventajas, desventajas y efectos secundarios de los tratamientos disponibles son también muy distintos unos de otros. Por este motivo es importante que el paciente se involucre en la decisión del tratamiento que más le conviene o que más se adecúa a él.


Como paciente puedes preferir seguir el consejo de tu médico o tomar un pa­pel más activo en el proceso de toma de decisiones, por lo que sería deseable que el médico fuera capaz de adaptar su perspectiva a las ideas que pueda aportar el paciente.

 

En general, la decisión del tratamiento debe tener en cuenta lo siguiente:

  • La salud general del paciente (como por ejemplo el funcionamiento de los riñones)
  • La edad (es un dato que puede afectar a la hora de elegir una terapia de alta dosificación o el trasplante de células madre)
  • Las circunstancias personales del paciente y su estilo de vida
  • Sus prioridades y preferencias
  • La naturaleza de la enfermedad que padece
  • Cualquier tratamiento previo
  • El nivel de las complicaciones
  • Los resultados y la respuesta a cualquier otro tratamiento anterior que el paciente hubiera recibido

Es muy importante a la hora de tomar una decisión estar perfectamente informado y el paciente deberá tomarse el tiempo necesario para decidir. Sin embargo, en algunos casos, puede que haya necesidad de empezar un trata­miento rápidamente, como puede ser la existencia de un daño significativo en los riñones.

 

Para que puedas entender lo máximo posible sobre el mieloma y los diferen­tes tratamientos disponibles, debes obtener tanta información como conside­res necesaria. Esta información puedes obtenerla de los profesionales sanita­rios y también en AEAL podemos ayudarte.

 

Hacer una lista de los pros y contras de cada opción disponible es una buena idea para decidir el tratamiento más adecuado. Hablar abiertamente con la fa­milia, con los amigos o con otros pacientes puede ayudar a aclarar las ideas.


La decisión final debería tener en cuenta las prioridades personales, tu estilo de vida y lo que pienses de los pros y contras que cada tratamiento acarrea, así como de sus posibles efectos secundarios. Lo más importante es siempre establecer una buena comunicación con el médico para facilitar la toma de decisiones.

 

Segundas opiniones

 

Por la manera en la que se organizan los servicios de hematología de un hospital, como paciente tendrás contacto con una serie de profesionales sanitarios que trabajarán las diferentes áreas de la enfermedad, son el equipo médico.

 

Es muy probable que tu tratamiento haya sido discutido en profundidad por todos los miembros del equipo, aunque habitualmente será un único doctor (casi siempre un hematólogo) el que se encargará de comunicarse contigo y dirigir tu tratamiento.

 

Dado que el mieloma no es una enfermedad común y que la elección de un tratamiento es a veces complicada también para los médicos, puede que quieras buscar una segunda opinión para asegurarte de que el diagnóstico es correcto, de que el plan de tratamiento es el apropiado para tu situación y de que se han considerado todas las demás opciones disponibles.

 

Los médicos suelen estar abiertos a recibir una segunda opinión y como paciente no deberías sentir nunca que solicitarla puede ofender a tu equipo médico. El doctor que esté a cargo del caso podrá organizar una cita con otro médico, habitualmente otro hematólogo, para buscar esa segunda opinión.

 

Se puede obtener una segunda opinión dentro del servicio público de salud, aunque algunos pacientes prefieren consultar en el sector privado. En cual­quier caso es importante que dispongas de una historia clínica completa para llevar segundo médico para que éste pueda familiarizarse con tu caso y darte una respuesta adecuada.

 

A veces los pacientes sentimos que no tenemos una buena comunicación con nuestro médico y buscamos en esas segundas opiniones la oportunidad de hablar con otro especialista. La confianza en el médico que está encargado de dirigir nuestra enfermedad es fundamental, una segunda opinión puede ser útil, pero la búsqueda de terceras, cuartas o quintas opiniones suelen obe­decer a un problema de comunicación con nuestro médico, en ese caso se puede solicitar un cambio de médico casi siempre en el mismo hospital en el que estamos siendo tratados.

 

¿Y si no quiero recibir ningún tratamiento?

 

Existen pacientes que deciden desechar cualquier tipo de tratamiento tóxico y que prefieren probar tratamientos alternativos. Desafortunadamente no existen pruebas de que estas prácticas alternativas hayan tenido efecto aunque, muy ocasionalmente, algunos pacientes hayan manifestado que con la única ayuda de éstas técnicas han vivido mucho más de lo que se les dijo que podrían vivir en caso de no aceptar un tratamiento, pero esto sólo son testimonios aislados y que no pueden tomarse como verdaderos.

 

Hay que recordar que los tratamientos convencionales han sido probados con muchos estudios clínicos y nuestros médicos tienen un conocimiento claro de cómo funcionan. Si decides elige probar métodos complementarios o alter­nativos para el tratamiento y control de tu enfermedad, es importante que lo discutas con tu médico, dado que hay riesgos potenciales que debes saber, así como a la hora de escoger un método convencional en un momento poste­rior las posibilidades que tendrás de que tenga efecto. Si eliges no iniciar un tratamiento activo del mieloma, debes saber que hay muchos tratamientos de apoyo que ayudan a aliviar los síntomas de la enfermedad. Para recibir el consejo o intervención de un especialista puede ser útil el contactar con un especialista en cuidados paliativos, quien podrá proporcionar asesoramiento experto en cuanto al control de los síntomas y los cuidados de apoyo.

 

Indicaciones para el comienzo del tratamiento

 

La decisión de empezar o no con un tratamiento es muy importante, no todos los pacientes diagnosticados con mieloma necesitan empezar un tratamiento para controlar la enfermedad inmediatamente.

 

Dado que los tratamientos disponibles actualmente no son curativos, y tienen efectos secundarios, es frecuente esperar a que el mieloma comience a manifes­tar problemas en el organismo para empezar con un tratamiento. Los resultados de las diferentes pruebas diagnósticas explicadas anteriormente, junto con otros factores más individuales, son los que determinan cuándo se debe comenzar un tratamiento, qué tratamiento deberá seguirse y cuáles serán las bases sobre las que se medirán las respuestas del paciente y la evolución de la enfermedad.

 

¿Qué tratamientos hay disponibles?

 

El tratamiento y control del mieloma se puede dividir en tres categorías:

  • Monitorización activa
  • Tratamientos para controlar el mieloma en sí mismo
  • Tratamientos para los síntomas y complicaciones causados por el mieloma

Lo cierto es que las categorías anteriores se solapan en algunos puntos, como es lógico, dado que cualquier tratamiento de control del mieloma tendrá los beneficios añadidos de reducir las complicaciones y los síntomas que el paciente pueda experimentar.

 

Los siguientes capítulos describen los tratamientos disponibles y algunas de las circunstancias que se deben dar para seguir un tratamiento particular.