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Terapia de altas dosis y trasplante de células madre

 

¿Qué es la terapia de altas dosis y trasplante de células madre? ¿Por qué es necesario?

 

El uso de dosis muy altas de quimioterapia (generalmente con un fármaco llamado Melfalan) puede eliminar un número mayor de células mielomatosas que la quimioterapia con dosis estándar, produciendo, por lo tanto, una respuesta general mucho mejor.

 

Sin embargo, dado que la médula ósea normal también resulta gravemente dañada por las altas dosis de quimioterapia, los recuentos de células san­guíneas pueden caer a niveles peligrosamente bajos, trayendo de este modo riesgos de anemia, infecciones y problemas en la de la sangre.

 

Un trasplante de células madre sanas del propio paciente, recogidas con anterioridad al tratamiento (o en raras excepciones de un donante), ofrece una manera de evitar éste problema. Permite administrar mayores dosis de quimio­terapia sin causar daños permanentes a la producción de células sanguíneas.

 

Las células madre que forman la sangre se encuentran dentro de la médula ósea y tienen la capacidad de dividirse y diferenciarse en cada uno de los tres tipos principales de células de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Las células madre son un componente vital de la terapia de alta dosificación y posterior trasplante.

 

 

Las células madre se pueden obtener del mismo paciente (de manera previa al inicio del tratamiento y almacenadas en congelación) o, mucho menos fre­cuentemente, de un donante, habitualmente hermano o hermana del pacien­te. Se recolectan células madre periféricas en un proceso denominado aféresis antes de recibir las altas dosis de quimioterapia. El mecanismo consiste en hacer pasar la sangre del paciente (o del donante) a través de una máquina que separa y recolecta las células madre y devuelve el resto de la sangre al paciente o donante.

 

Tipos de trasplante

 

Si las células madre que se usarán son las del propio paciente se denomina trasplante autólogo, mientras que si se usan las células madre de un donante el trasplante se denomina alogénico. Es muy importante entender que hay ciertas diferencias significativas entre estos dos tipos de trasplante, tanto en los beneficios potenciales como en los riesgos que conlleva cada uno.

 

Trasplante autólogo


Este es el tipo de trasplante más común de los que se usan en casos de mieloma y con él se alcanza una recuperación de la médula en aproximadamente dos semanas. Puede que se requieran transfusiones de sangre y plaquetas hasta que se alcance la recuperación de la médula ósea y se suelen suminis­trar antibióticos para prevenir infecciones.

 

La mayor parte de los pacientes se quedan en el hospital hasta que sus re­cuentos sanguíneos recuperan los valores normales, lo que significa permane­cer entre tres y cuatro semanas ingresado. Durante éste tiempo el paciente se podrá sentir bastante mal y se le mantendrá en una zona de aislamiento del hospital para prevenir cualquier tipo de infección.

 

Los hospitales suelen permitir que los pacientes se lleven objetos personales a las habitaciones para hacerlas algo más acogedoras mientras que la política de visitas durante la fase de aislamiento varía según el hospital, por lo que tendrás que consultar con tu equipo médico los datos referentes a las visitas.

 

La terapia de alta dosis y trasplante de células madre puede debilitar en gran medida al paciente por lo que puede que necesite varias semanas de convale­cencia y reposo en casa una vez finalizado el proceso.

 

La ventaja principal es la posibilidad de conseguir una respuesta excelente y una remisión prolongada con un nivel de riesgo del tratamiento bajo. Las desventajas incluyen la mayor toxicidad del tratamiento en comparación con las dosis estándar de quimioterapia y la posibilidad de que, a pesar de todo, puedan existir nuevas recaídas.

 

Mira este vídeo sobre el trasplante autólogo

 

Trasplante alogénico


El trasplante alogénico implica la recolección de células madre tanto de la mé­dula ósea o sangre periférica de otra persona, el donante, y pasarlas al paciente.

 

Los trasplantes alogénicos pretenden usar el sistema inmunológico de las células donadas para ayudar al paciente a luchar contra el mieloma.

 

Estas células donadas llegan a reemplazar el sistema inmunológico del paciente y, por lo tanto, continúan luchando contra el mieloma cuando el sistema inmune del paciente se ha debilitado.

 

El trasplante de células madre de un donante tiene dos ventajas principales: Las células trasplantadas no tienen ningún tipo de células mielomatosas (no hay contaminación) y el sistema inmunológico del donante tiene aún la capa­cidad de reconocer y destruir las células mielomatosas del receptor.

 

La desventaja de usar un donante es que las células de dicho donante recono­cerán al paciente como "extraño", lo que puede desencadenar una compli­cación seria denominada "enfermedad de injerto contra huésped" (EICH). Se trata de una reacción adversa que puede afectar a la piel, hígado e intestino, llegando a crear serios problemas.

 

Entre aquellos pacientes que soportan el trasplante y las complicaciones pos­teriores se puede llegar a no tener un mieloma detectable y conseguir por lo tanto una remisión más duradera.

 

Incluso en el caso de que exista una recaída, la transfusión de las células inmunológicas del donante, recolectadas nuevamente, puede ayudar a des­truir las células mielomatosas otra vez. Este proceso se denomina infusión de linfocitos de donante.

 

En caso de que un paciente no tenga un hermano o hermana compatible, es posible encontrar en algunos casos un donante adecuado que no esté em­parentado con el paciente. Este tipo de trasplante se denomina trasplante de donante no emparentado.

 

Los problemas asociados a éste tipo de trasplante, sin embargo, son aún ma­yores que los asociados al trasplante de células de un donante emparentado. A pesar de ser trasplantes muy poco frecuentes, se realizan un cierto número de ellos, aunque no los suficientes como para identificar mayores beneficios a largo plazo en comparación con los trasplantes de donantes emparentados.

 

Se ha desarrollado un nuevo tipo de trasplante para reducir los riesgos del trasplante alogénico manteniendo los beneficios del trasplante de células de un donante. Éste consiste en un trasplante de intensidad reducida o trasplante mini-alogénico, que implica una menor dosis de quimioterapia de la usada de manera general antes de un trasplante alogénico estándar.