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Pruebas para detectar la enfermedad ósea del mieloma

 

La enfermedad ósea es el síntoma más común presente en el momento del diagnóstico de la enfermedad. Entre las pruebas y exámenes más comunes para diagnosticar la enfermedad ósea del mieloma se incluyen:


Serie ósea


La radiografía convencional es el mejor método para detectar la existencia de enfermedad ósea en el mieloma. Se realiza al diagnóstico y al finalizar el tratamiento o durante este si se sospecha la aparición de nueva lesión ósea.


Se suele realizar una serie de 13 radiografías que incluyen: Rx lateral de cráneo, Rx de tórax,   Rx de pelvis, Rx de los huesos largos de brazos y piernas (ambos húmeros y fémures) y Rx lateral y postero-anterior de columna cervical, dorsal y lumbar. Las radiografías pueden mostrar zonas de pérdida de mineralización (osteopenia/osteoporosis), lesiones líticas, fracturas y aplasta­mientos vertebrales.


Si la radiología convencional no muestra ninguna zona dañada pero se sospecha que el paciente puede padecer enfermedad ósea, se pueden usar otras técnicas de imagen que pueden mostrar con mayor detalle una determinada zona.
Estas técnicas adicionales de diagnóstico por imagen incluyen:


Resonancia Magnética


Con ella se detecta la infiltración por mieloma en los huesos (exista o no destrucción ósea) y en tejidos adyacentes: plasmocitomas. Se realiza si se re­quieren pruebas más detalladas de zonas como la columna, para valorar afec­tación del canal vertebral y la médula espina. La RM no implica radiación.


TAC


La tomografía nos da información más precoz que la radiología convencional de la enfermedad ósea. Se puede emplear si se necesita una evaluación detallada de una zona pequeña en la que se cree que puede existir daño óseo o para detectar células plasmáticas en el tejido blando: plasmocitoma. También se puede emplear para localizar la zona exacta en la que se debe aplicar el tratamiento con radioterapia.

 

PET-TAC


La PET-TAC, de reciente utilización en mieloma, es una técnica en la que se inyecta un medicamento con bajo nivel de radiación, que muestra áreas con un pronunciado metabolismo de hidratos. Puede mostrar la diferencia entre un tejido sano y uno anómalo y también puede detectar infiltración fuera de la médula ósea (plasmocitoma). Los resultados de investigaciones iniciales sugieren que podría resultar útil para realizar un seguimiento de la enfermedad ósea, en especial, en el caso de mielomas no secretores, en los que no existe paraproteína detectable en la sangre ni en la orina.


Otras técnicas menos utilizadas serían:


Gammagrafía ósea


Técnica útil para detectar metástasis óseas de distintos tumores, detectando la actividad osteoblástica (mínima en mieloma). Muestra en estos pacientes fracturas y calcificación de tejido en plasmocitoma.


Densitometría ósea


Útil para valorar la gravedad de la pérdida ósea difusa (osteopenia/osteoporosis) y para medir la mejoría que ocurre con el tratamiento.