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Nuevos tratamientos y ensayos clínicos

 

Se están llevando a cabo una gran cantidad de investigaciones para encontrar tratamientos más efectivos y menos tóxicos. Muchos de estos tratamientos están en fase de desarrollo y algunos de los más prometedores se explican más abajo.


Sin embargo, hasta que la efectividad y seguridad de los nuevos tratamientos haya sido establecida y demostrada, se suelen utilizar sólo en casos de pacientes en los que la enfermedad no haya experimentado ninguna remisión o pacientes con recaídas tras varios tratamientos convencionales.


La mejor manera y la más segura para recibir un fármaco o un tratamiento nuevo es siempre formar parte de un ensayo clínico aprobado. Es importante entender que no todos los pacientes son candidatos para recibir un nuevo tratamiento en fase de desarrollo, pero si el paciente está interesado en seguir uno de ésos tratamientos tendrá que hablarlo con su especialista.


Los ensayos clínicos son investigaciones planificadas que incluyen a pacientes que prueban nuevos tratamientos o comparan diferentes tipos de aplicación de tratamientos ya existentes. Los estudios clínicos siempre funcionan bajo unas normas muy estrictas que se denominan protocolo.


Todos los pacientes que forman parte del estudio son controlados rigurosamente y la información que se recopila a lo largo de todas las fases del estu­dio se combina y analiza después por investigadores expertos. Los resultados ayudan a determinar cuales son los mejores tratamientos y de ésta manera se consiguen mejorar los tratamientos de los pacientes futuros.


Entre los nuevos tratamientos, uno de los más prometedores es el que emplea un fármaco denominado Revlimid. Los resultados de los estudios que han empleado REVLIMID® han sido muy positivos hasta la fecha por lo que ya ha sido aprobada su utilización.


Otros tipos de tratamiento que se están desarrollando son los que incluyen anticuerpos monoclonales, que se usan con la intención de que ataquen a las células mielomatosas sin afectar a las células normales; vacunas que pretenden aumentar la fuerza del sistema inmunitario para atacar al mieloma; así como la radioterapia dirigida, que pretende eliminar las células mielomatosas con aplicación directa de radiación sin afectar a otras zonas del cuerpo.


En la actualidad ya se están utilizando muchas combinaciones nuevas de fármacos, como por ejemplo el combinado CTD (ciclofosfamida, talidomida y dexametasona) o la combinación T-Dex (talidomida y dexametasona). Tam­bién se están utilizando combinaciones nuevas que incorporan VELCADE® y REVLIMID® a los tratamientos estándar.


En cuanto a los trasplantes, se investiga ahora mismo sobre la eficacia de un tipo de trasplante alogénico de células madre denominado mini-trasplante, también conocido como trasplante alogénico con acondicionamiento de intensidad reducida. Se pretende conseguir la misma eficacia pero con ries­gos menores que con el trasplante alogénico convencional. Otra técnica de trasplante que se investiga es el trasplante autólogo en tándem, en el que se realiza un segundo trasplante autólogo tan pronto como el paciente se recu­pera del primero para incrementar el nivel de la respuesta y alargar al máximo posible el periodo de remisión de la enfermedad.


Dado que ambas aproximaciones al tratamiento son relativamente nuevas y no han sido aún evaluadas por completo, la única manera de llevarlas a cabo es dentro del contexto de un ensayo clínico en un hospital donde el personal tenga una amplia experiencia en ese tipo de trasplantes.


Desafortunadamente no todos los nuevos tratamientos resultan mejores que los tratamientos ya existentes y probados, por lo que es fundamental llevar a cabo siempre intensos estudios clínicos para analizar absolutamente todos los datos de cada nuevo tratamiento.


Al mismo tiempo, el hecho de que a un paciente se le proponga participar en un nuevo estudio clínico no supone necesariamente que se le esté propo­niendo participar en un nuevo tratamiento. El estudio puede estar probando simplemente nuevas maneras de usar tratamientos ya establecidos. En algunos hospitales, la inclusión de enfermos de cáncer en estudios clínicos es una parte de la práctica habitual.


Según se vayan descubriendo nuevos datos sobre estos tratamientos experi­mentales, su papel al lado de los tratamientos establecidos será más claro. Con el tiempo, si demuestran ser más efectivos o más seguros, podrán llegar a reemplazar a algunos de los tratamientos existentes.